jueves, 9 de marzo de 2017

Las Sinsombrero: Las mujeres de la generación del 27, ¡Y vaya qué mujeres!


El pasado jueves, celebrando la entrada al mes de marzo (mes de las mujeres y la poesía),  estuve hablando sobre Las Sinsombrero en la Biblioteca de Burlada (Navarra). Sobre todas esas mujeres que pertenecieron a una época que después las olvidó, que vivieron las mismas peripecias que sus compañeros pero que la historia decidió no hablar de ellas, como ha ocurrido desgraciadamente muchas veces a lo largo de los siglos. 

Por ello, durante una hora tuvieron un pequeño homenaje en estas tierras del norte en el que se habló de sus vivencias, de ese fuego que llevaban dentro, de su tenacidad, de su locura. Se proclamaron en voz alta algunos de sus nombres: Ernestina de Champourcin, Concha Mendez, Maruja Mallo, Margarita Manso, Angeles Santos, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Maria Teresa León, Carmen Conde... solo algunos porque es imposible decir todos. Por ello los recogemos en ese sobrenombre, Las sinsombrero, que brilla por si solo y demuestra como se enfrentaron a una sociedad patriarcal, machista, misógina, es unos años en los que salir sin sobrero por la calle representaba una ofensa.

"¿Por qué no podemos ser nosotras, sencillamente, sin más? No tener nombre, ni tierra, no ser de nada, ni de nadie, ser nuestras, como son blancos los poemas o azules los lirios" Ernestina de Champourcin

Muchas de ellas tuvieron que exiliarse, viviendo desde lejos con la pena de un país fallido que les había dejado sin libertad. 

"Una patria, Señor, una patria pequeña, como un patio o como una grieta en un muro muy sólido. Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma en un solo tirón" 
María Teresa León

O enfrentándose a una sociedad que les marcaba indudablemente:

Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme…
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final… el lavarse tan tranquilos las manos.
Concha Mendez 
Pero durante los años 20, vivieron su momento de gloria y nosotras las recordaremos así. Modernas, atrevidas, incluso aburridas por el tedio de la reclusión, desafiando al mundo que les había tocado vivir. Así las retrató la pintora Ángeles Santos en su cuadro, "La Tertulia" .
O como Dalí las pintó en su lienzo "Sueños noctámbulos", donde se refleja las peripecias nocturnas en las que las mujeres también participaban, sus salidas a las tertulias, a las fiestas, a las verbenas. Fue una generación que compartió vivencias, en la que se nutrieron unos de otros, porque como dijo Dámaso Alonso "Cierro los ojos y los recuerdo a todos juntos en bloque, formando un conjunto, un sistema que el amor presidía, que religaban las mismas afinidades estéticas comunes, también las antipatías, en general compartidas, aunque estas fueran, sobre poco más o menos las mismas que había tenido la generación anterior. Se odiaba todo lo que en arte representaba rutina, incomprensión y cerrilidad"

Pero sobre todo las recordaremos por esa luz que irradiaron, porque como una de ellas maravillosamente dejó plasmado:

"Vamos a darlo todo,
a fin de que otros vean,
Es demasiada luz,
para guardarla para siempre"

Ernestina de Champourcin










martes, 14 de febrero de 2017

84 Charing Cross Road, ¡Qué suerte haberte encontrado!



Las casualidades existen, y esta ha sido una de las maravillosas.
Hace unas semanas escuché una charla de Isabel Coixet donde recomendaba varios libros y entre ellos este, que anoté con mil asteriscos. A los pocos días leí en el periódico que iban a poner en la filmoteca la adaptación que hicieron en 1987, con Anthony Hopkins y Anne Bancroft (a ella la adoro desde que con dieciséis años me quedé prendada al ver "Grandes Esperanzas"), así que sin dudarlo reservé mi entrada.

La proyectaron ayer por la tarde. Así que tomé prestado el libro de la Biblioteca y mientras la lluvia mojaba las calles de la ciudad, mi trayecto en autobús hasta la proyección estuvo impregnado del encantador humor de la autora, que desde el primer momento te hace levantar las cejas y asomar una media sonrisa mientras pasas las páginas. Me bajé en la última parada y esperé ansiosa a que empezara la película. Y como no podía ser de otra forma, me encantó.
Por la noche dejé la luz encendida hasta que terminé el libro, y cuando volví la última página, lo agarré y disfruté de ese emocionante momento que todo lector experimenta cuando termina una historia que sabe que se le va a quedar grabada para siempre.

He leído que muchos se quejan de que las cartas tratan en exceso los detalles estéticos de los libros que poco interesan al lector, pero mi réplica a todos esos comentarios es sencilla: Es la vida, y ver retratado ese amor tan meticuloso por estos objetos a mí me produce todo lo contrario: Una admiración infinita.

Helene Hanff

La historia es real, las cartas son reales, y los personajes también. La autora recoge en este libro la correspondencia que mantuvo con un empleado de una librería londinense al que encargaba ejemplares particulares que no podía encontrar en su país natal. 

Frank Doel, su mujer Nora y sus hijas
Helene Hanff nació en 1916 y vivió en Nueva York escribiendo obras de teatro que a pocos interesaban hasta que tras varios años se convirtió en guionista de la televisión americana. Nunca fue una escritora con un éxito reconocido, y murió sin dinero en una residencia de ancianos. Pero por el camino escribió este maravilloso libro que le aportó grandes alegrías "Lo que me ha sucedido en estos últimos diez años es increíble, !Admiradores del mundo entero me consideran una amiga! En Londres, por las cartas que escribí, ¡han colocado, en el emplazamiento de la librería, una placa de cobre con mi nombre! Sigo pensando que soy una escritora sin cultura ni demasiado talento, pero a pesar de todo ¡me han dedicado una placa de un muro de Londres! ¿Quién se atrevería a imaginar una historia así?"

Debido a su admiración por los libros, sus ediciones y encuadernaciones, comenzó una correspondencia con la librería Marks & CO que duró casi veinte años, y que casi por casualidad se publicó años después. Ha sido una suerte encontrarlo, aunque me cuesta creer que no lo haya descubierto antes. Sobre todo porque hay algo de la protagonista que me engancha y me enreda. Quizá es que me recuerde a algo de mi misma.

 
             

En formato de cartas, nos desvela una pasión que también es la mía.  Y como día de las casualidades, al llegar a casa tenía una carta esperándome, de un amigo que también adora este género. Alegría por partida doble.

Pero las casualidades no terminan aquí. Como tres es el número mágico, la tercera fue cuando el organizador contó a la sala que justo ayer, 13 de febrero, se cumplían 30 años del estreno de la película 84 Charing Cross Road en Nueva York.  Y los espectadores que allí estábamos celebramos el aniversario viéndola de nuevo. ¡Todo un placer!

Así que puedo decir que tengo un libro más en mi lista de los buenos. Y que las casualidades existen y se encuentran a la vuelta de la esquina!

lunes, 6 de febrero de 2017

La Biblioteca de ... Isabel Coixet - (Conferencias de la Biblioteca Nacional de España)

He descubierto hace poco esta gran iniciativa de la Biblioteca Nacional de España. 
Nos gustan las recomendaciones, las solemos solicitar y luego nos sumergimos en ellas con entusiasmo. Así que no he dudado en empezar a escuchar estos vídeos mientras hago cosas manuales, y suelto rápido lo que tengo en la mano para agarrar el boli e ir apuntando títulos y autores.
Eso es lo que me ha pasado con el primero que he visto, como no, el de mi adorada Isabel Coixet, 

Siempre me ha gustado esta mujer porque habla con mucha fuerza y aplomo. No solo porque en sus obras reúna parte de lo que mi interior quiere expresar, si no porque además se centra en temas humanos, de estos que te rasgan, pero tienen que hacerlo porque la realidad es así a veces.
Y me encanta también porque es una mujer comprometida, se mete de lleno en sus proyectos y sigue una línea auténtica. A veces un poco melancólica, sí, pero llena.

Así que he rescatado algunas de sus frases, aquellas que al pronunciarlas han hecho que mi cerebro se iluminara. 

"Los libro están asociados a momentos de nuestra vida". ¡Qué verdad! Cómo hay libros que leíste en la adolescencia que ahora te resultan lejanos, o que volviste a coger y no te llegaron igual. Cómo hay libros que son para ciertos momentos, en los que llegan de manera diferente.
El gran ejemplo para mi es el de las autoras del SXIX, los devoraba con diecisiete años. Ahora me cuesta leer alguno de ese estilo. O otros clásicos que dejé relegados para otro momento, ahora me cuesta cogerlos, como si ya hubiera pasado el momento...

"Hay gente por la que sientes veneración aunque no puedas decir que te gustan sus obras"
Algo parecido me pasa a mí con autores que me enamoran con un libro pero con el siguiente me desilusionan. Es por eso que a veces el miedo me invade cuando sacan un libro nuevo. 
Marsé es el único al que me he mantenido fiel. Todo lo que ha escrito y he leído me ha dejado el mismo sabor de boca, ese que te queda cuando algo es espectacular, cuando cada frase va hilada a la siguiente y no puede más que elevar un poco más, si cabe, la historia.


Y me ha encantado que diga que va a hablar de una novelista que no tiene libros buenos pero que le gusta. Porque la vida a veces es un poco así. Hay incongruencias. Las tenemos todos. Hay contrastes que nos sumergen en la más absoluta negritud, pero luego resurgimos con nuevos mitos, nuevas ideas, nuevos héroes con los que luchar. No siempre hay blancos y negros, y en la literatura, como en la vida, es difícil encontrar esa fidelidad. El ser humano es volátil, y solo aceptando eso abarcaremos más.


"La cosa es leer, aunque yo prefiero los libros" En los tiempos que corren encontrar a otra defensora al 100%, sin tapujos, sin remordimientos, como yo, de los libros en papel es cuanto menos halagador. A veces me siento un poco sola enfrentándome al gigante de las tecnologías, y me infunde fe escuchar frases así.
Porque es cierto que  "lo importante es leer", pero yo todavía no quiero tirar la toalla. Es pronto.

"Sin los libros me hubiera muerto de asco" "Me da mucha pena la gente que no le gusta leer" Solo puedo unirme. Añadir algo más sería quitarle luz a las frases.

Y ya cuando habla de "Jonh Beger"... Me emociona que ellos dos hayan coincidido y que los conozca juntos. Eso da mucho caché al hueco donde los guardo, entre libros, cartas, imágenes y voces en off.

Y sobre todo me quedo con algunas de sus recomendaciones, esas que me llamaron más la atención y algún día leeré. Por de pronto, en breve iré a ver la película de "88 Charing Cross Road" que justo en dos semanas está en la filmoteca. Fue escuchar el vídeo y al poco ver en el periódico la proyección. Esas coincidencias que tienen poco de eso, de casuales, y te impulsan a unir puntos. Por algo será.





"88 Charing Cross Road" de Helene Hanff

"Retorno del soldado", Rebecca West.
"Sangre de dragones" Christoph Hein
"Leyendo Lolita en Teheran" Azar Nafisi

miércoles, 18 de enero de 2017

"Intérprete de emociones" de Jhumpa Lahiri- Hablando de libros



"Intérprete de emociones" es un libro que llevaba tiempo esperando ser leído, y por fin, este 2017 lo ha puesto en mis manos. Y siguiendo mi reto literario pertenece al:

R2. Leer los libros que decoran la balda superior de mi estantería


R eferencias (Noticia o información sobre alguien o algo)


Jhumpa Lahiri fue una autora que me sorprendió hace unos años cuando leí "Tierra Desacostumbrada" y sus textos me transportaron no solo a un país lejano lleno de ese romanticismo de lo que no conocemos, si no una realidad profunda que marca la vida de una sociedad que se desperdiga por el mundo. La diáspora conlleva siempre una difícil y tumultuosa adaptación y la autora muestra los sentimientos de una manera más que sublime.
Fue por ello que cuando vi este nuevo título, que realmente es el primero que escribió, en una librería de segunda mano, no pude resistirme a comprarlo.

Esta mujer, descendiente de una familia bengalí, pero criada desde los dos años en EEUU,se graduó en literatura inglesa y ha sido profesora de escritura creativa en la Universidad de Boston. Ha ganado diversos premios y hasta ha recibido uno del propio Obama, pero lo que más me gusta es que yo no la descubrí con todo este CV, si no que lo hice simplemente por un pequeño libro que no recuerdo cómo llego a mis manos. 



mociones (alteración del ánimo intensa y pasajeraagradable o penosaque va acompañada de cierta conmoción somática)


Su lectura me ha sumergido de nuevo en esas historias humanas que se esconden tras las ventanas iluminadas en las noches de invierno. Historias de emigrantes bengalís, mayoritariamente, que llevan su cultura a cuestas en un mundo que les es ajeno.


Tiene una habilidad especial para meter la comida y los platos tradicionales dentro de las escenas, lo que te lleva a una curiosidad desbordante por presentarte en casa de alguno de los personajes e invitarte a comer. Los sabores, los olores, los pequeños detalles los conduce tan sutilmente que la trama queda ligada a esas costumbres que necesitas tener presentes para entender sus realidades.

Pero tengo que reconocer que fueron los primeros relatos los que más me cautivaron. "Una medida temporal" y  "Cuando el señor Pirzada venía a cenar". Después bajó la intensidad y no la recuperé hasta "La casa de la señora Sen" y "El tratamiento de Bibi Haldar". Y el último "El tercer y último continente" me emocionó dejándome con un sabor de boca difícil de superar.




ránsito (parar o descansar en albergues o alojamientos situados entre los puntos extremos de un viaje)

Los libros tienen que circular, arrugarse, escribirse, cobrar vida. Y es por eso que este no lo voy a guardar en mi estantería, si no que lo voy a regalar en el próximo intercambio de libros que organice. Adoro regalar libros y que los que tengo pasen por miles de manos. Creo que para eso están escritos. Y por ello el transito de este ejemplar seguirá circulando por el mundo, para que otros tengan la oportunidad de leerlo. 

bsequias (canto funebre o de alabanza a un difunto)

Subrayaría la manera que tiene de meternos en las historias, de crear esa atmósfera que te atrapa y envuelve. Eso lo hace de una manera muy especial.

lunes, 9 de enero de 2017

On reading, de Steve McCurry: El placer de la lectura por todo el mundo


            
                 Steve McCurry, al que conocemos por la famosa foto de la chica afgana, esa que no se nos va de la cabeza a nadie que la hayamos visto, por esa mirada penetrante, esos colores, ese reflejo directo de lo que está viviendo, es el autor de una colección de fotografías, On reading,  que nos muestra el amor por la lectura en todo el mundo.


Viajero, transmisor de realidades e inquieto, nos deja un testimonio de cómo hasta en los lugares y momentos más insospechados, los libros son los protagonistas de muchos de los momentos de placer, esos en los que el tiempo nos auto regala poder sumergirnos en miles de historias que nos sacan, o nos llevan, o nos transportan a otro mundo. ¿Para qué? Cada uno tiene su respuesta.

La mayoría tomadas en la parte oriental de nuestro planeta, forman una colección de imágenes recogidas a lo largo de cuarenta años de viajes. 

¡Por muchas más como estas!



domingo, 1 de enero de 2017

Retos del 2017, para leer más y mejor







Llega el 2017 con propósitos literarios nuevos, pero la lista se empezó a gestar en mi mente durante los últimos días del año pasado, mientras me detenía a leer los títulos que habían formado parte de mis lecturas esos 365 días. 
Poco a poco me empecé a dar cuenta de lo que tenía pendiente y de la relación que tenían unas lecturas con otras. Y así nació esta pequeña lista de retos literarios, por secciones y temas, que me mira desde mi mesilla, de la balda de mi estantería y desde mi mente. 



Lo bueno... muchos de ellos los tengo a mano. Ahora a sacar el tiempo para dedicarles y a llenar mi mundo de letras, como me gusta.



Ahí van los propósitos para este nuevo año:

R1. Leer libros que hablen y se desarrollen en Navarra (mi tierra) 
Llevo tiempo queriendo leer más sobre mis raíces y este año va a ser el definitivo. Me encanta saber las curiosidades de los sitios que me rodean, y hace unos años me leí una colección de la que saqué inmensa información de las calles de mi ciudad y la historia de sus piedras. 
Ahora a llegado el momento de las novelas o biografías. Ya tengo dos libros en casa sobre este tema, pero hay más en camino.


R2. Leer los libros que decoran la balda superior de mi estantería, esa que cuenta con 26 libros que he comprado pero todavía no he leído, y terminar la pirámide creada en mi mesilla (6 empezados pero no terminados por distintas y múltiples causas)






R3. Leer más libros de Literatura Africana . Ya tengo varios títulos a mis espaldas, pero hace dos años conocí el blog de Sonia Fernandez cuando le pedí algo de información para un proyecto y me sigue dando referencias para nuevas lecturas. Por ello hay varios títulos que he añadido a mi lista "por leer" y es el momento de ir tachando.





R4. Leer libros de  "Las sin sombrero", la generación de Mujeres del 27, porque sí, la hubo. Y por desgracia no se le ha dado la misma relevancia que a la masculina. Por ello,  para reconocer el arte de las mujeres olvidadas, aquí va mi reto personal.
 Y adoro este vídeo de la iniciativa, es precioso!!!!




R5. leer libros sobre el planeta, el bosque, la sostenibilidad, los animales. Un tema que me tiene intrigada y del que quiero aprender en serio. Sobre todo con el apoyo de una amiga francesa que no hace más que mandarme referencias. Ya tengo varios fichados: M. Fukuoka, Naomi Klein...

Así que aquí queda eso, un montón de páginas por descubrir e historias en las que sumergirse.
¡Brindemos por el 2017!

jueves, 29 de diciembre de 2016

"Asylum" de Javier de Irusi para CEAR - Hablando de libros


Asylum viene del griego y significa "sitio inviolable". Un sitio que deberíamos tener todos, ya no solo por la Convención de los Derechos Humanos, sino porque nos debería salir de dentro, de los más profundo de nuestro interior, sin ningún tipo de duda.

Este cómic, que forma parte de la iniciativa "Memorias compartidas: una miada al derecho de asilo desde las experiencias de exilio durante el franquismo" coordinado por CEAR-EUSKADI, cayó en mis manos el otro día cuando pasé por la biblioteca. Había estado en contacto con la ONG hacía poco y además el tema de los refugiados es algo que forma parte de mi vida no sólo en los medios (como para la mayoría) sino en el día a día, ya que colaboro con una organización que trabaja con ellos e intento hacer campañas de sensibilización. Así que lo cogí y lo devoré en la cocina, mientras preparaba la cena y después, mientras los platos se resecaban una vez terminado, pegada al radiador y con el sonido del frigorífico de fondo.

Cuenta la historia de Marina, una anciana de Bilbao a la que su familia le va a visitar a un asilo y en una conversación con su nieta rememora la época de la guerra de civil, los bombardeos, la huída a Francia, después a México... Pero también cuenta la historia de Sanza, Aina, Chris e Imelda, que huyen de otras guerras, otras injusticias, otras violaciones de derechos, porque desgraciadamente de eso sigue habiendo mucho. Entremezclando, de manera ingeniosa,  todas esas historias de quienes tienen que huir de su hogar para salvar su vida afrontando todo tipo de discriminaciones y demostrando, como dicen en el libro, "la capacidad que tenemos para resistir y reconstruirnos".

Es un cántico a la visibilidad de nuestro presente, el que tenemos a la vuelta de la esquina y del que nos tenemos que hacer responsables.

Una buena elección para seguir luchando por lo que creemos justo.