jueves, 13 de abril de 2017

"De cuando...", (lectura de textos+música+cartón)



"Es una lectura de textos de un momento inesperado, de un giro del destino, de un tropiezo en la linea de una vida que no puede ser sino..."

Así empieza "De cuando..." , a oscuras, impregnada solo de frases para poner es situación al espectador de los motivos de esta nueva lectura y recoge las conexiones que han hecho que nazca la única que tiene más tintes personales y mechas reales.

Con mi radiocassette antiguo (¿de qué otra manera podía ser?) y con los cartones reciclados que decoran cada momento.

Presentada por primera vez el 21 de Marzo en Madrid, el siguiente lugar donde verá la luz será en el Palacio del Condestable de Pamplona, el 25 de abril, dentro de las Jornadas literarias "Con otras palabras" organizadas por el Civivox.

Aquí un pequeño adelante de lo que es, será y está siendo.


domingo, 26 de marzo de 2017

Los restos de "Las Sinsombrero" en Madrid (La Residencia de Señoritas, el Lyceum Club Femenino, los cuadros de Ángeles Santos...)

He estado unos días en la capital y junto a una amiga hemos seguido los rastros que todavía quedan, escondidos, de estas mujeres de una generación que las dejó de lado, sepultándolas a un olvido que estamos recuperando.

Cuando empiezas a bucear entre los recuerdos que todavía quedan vivos, los poemas, las cartas, las vidas en pequeñas pinceladas de revistas antiguas y biografías anquilosadas, te das cuenta de que aunque fueron arriesgadas, transgresoras, valientes y luchadoras... al final el peso de la sociedad las fue apagando, quitándoles el prestigio, el volumen, pero nunca ese brillo que siempre tuvieron y que es a través del cual hoy las conocemos.
Antigua Residencia de Señoritas (recordatorio puesto por
nosotras en papel a falta de una placa como "Dios manda")

En Chamberí, en una esquina entre la calle Fortuny y el Paseo del General Martinez Campos, se encuentra hoy en día la Fundación Ortega y Gasset- Gregorio Marañon. Pero antaño, entre 1915 y 1936, fue la Residencia de Señoritas, el grupo femenino de la Residencia de Estudiantes dirigida por la pedagoga María de Maeztu.


"Ha sido y es el único ideal de mi vida crear en el viejo solar de nuestra tierra un hogar para las mujeres estudiantes de España, donde encuentren cubiertas, de una manera adecuada, no sólo las necesidades materiales, sino lo que vale más aún, al ambiente espiritual y la disciplina moral que hacen posible una vida noble y digna" María de Maeztu.



Alumnas de la Residencia de Señoritas
Empezaron con 30 alumnas y fueron sumando año tras año hasta llegar a casi las 300, gracias al Instituto Americano que aportó medios para que la Residencia prosperara. Daban clases de refuerzo a las universitarias, tenían charlas, actividades, viajes, deportes (hockey, tenis...) y tuvieron el primer laboratorio dedicado exclusivamente a la formación científica de la mujer. Tuvieron como profesoras a María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo; y a lo largo del curso también colaboraban otras mujeres brillantes del siglo XX como Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez.

Sin embargo tras el fin de la Guerra Civil la sede pasó a manos falangistas y la Residencia tuvo que cerrar.

Seguimos hacia el Barrio de Malasaña, y entre la Calle San Vicente y San Andrés, esta vez sí, una placa recuerda la casa donde vivió unos años de joven la novelista Rosa Chacel. 
Justo debajo una huevería y en la equina una farmacía, ahora convertida en cafetería, quedan retratadas en su obra "Barrio Maravillas". Observamos los balcones, imaginándonos a una joven Rosa asomada a la calle, absorbiendo la vida que emergía de ella y retratándola en sus libros. Después tomamos algo en esa cafetería que fue la farmacia donde le mandaban a menudo a comprar medicamentos y que ella recordaba con cariño.
Su vida fue distinta a muchas de sus coetáneas, se fue a Roma con su marido y cuando volvió al Madrid del los años treinta la Generación del 27 ya se había formado. A ella no le gustaba mucho la vida social, no quería meterse en política porque opinaba que tenías que saber mucho para poder militar en algo y prefería la vida tranquila. "Yo no hago vida social, a mi no me ha pasado nada, no soy una mujer de acción", dijo en una entrevista. Sin embargo su arte para la escritura sí destacaba y la catapultó como una de las mejores novelistas de aquella época.

Siguiendo hacia el barrio de Chueca, al final de la calle Infantas encontramos lo que fue el Lyceum Club femenino.
Lyceum Club Femenino
Madrid
Fue en Londres donde nació el primer "Lyceum", seguido por París, Belín, Nueva York, Roma, Florencia, Estocolmo, hasta que en 1926 se abrió en Madrid de la mano también de María de Maeztu.

Se creó como un lugar donde se respetaban las ideologías y las opiniones de las integrantes,  y se declaraban apolíticas y aconfesionales.
Empezó con tan solo 15 socias, y se crearon varias comisiones que realizaban actividades con respecto a sus temas: literatura, artes plásticas, música, ciencia, internacional... 
La llamaron "la primera asociación feminista del país", y se creó para facilitar a las mujeres un espacio para expresarse, fuera del ámbito del hogar al que estaban recluidas.
Su final fue igual que el de los demás centros que se rebelaban contra el conservadurismo de la sociedad, con la llegada del Franquismo sus instalaciones fueron ocupadas por la falange.



La siguiente parada es el Museo de Reina Sofía, que aunque ya había visitado varias veces nunca había reparado en los cuadros de Ángeles Santos que tanto me habían impactado por internet y me intrigaba verlos de cerca.
Fue una experiencia indescriptible. En la segunda planta, en la sala 207, se encuentran "La Tertulia" que tanto me había enamorado, y "Un mundo", del que había leído pero no me interesaba tanto.
"Un mundo" por Ángeles Santos
Sin embargo cuando me lo encontré frente a mí, me quedé prendada. Media hora ahí parada, frente al lienzo que Ángeles o Angelita, como la llamaban cariñosamente, pintó día y noche sin descansar, según contaba su padre. Absorta en su trabajo, con solo 17 años y lo poco que conocía del mundo exterior por los viajes en tren que realizaba a causa del trabajo de su padre, creó esta inmensa obra que ocupa una pared entera y cobró tanta fama que se desplazaron a Valladolid para admirarlo de cerca muchos artistas de la época, como Lorca, Buñuel... 

Si te fijas bien, multitud de detalles van saliendo a la luz mientras recorres con los ojos cada pincelada. Los más bonitos: cómo los "ángeles" cogen la luz del sol para alumbrar las estrellas, cómo se llevan las almas del cementerio, los grupos de niños jugando, de mujeres tocando instrumentos, 
Según palabras del autora:

"unos versos de Juan Ramón Jiménez me inspiraron para pintar este cuadro: «[…] vagos ángeles malvas / apagan las verdes estrellas / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida Tierra»"

"La tertulia" de Ángeles Santos


"La tertulia" lucía en la pared contraria y verlo de cerca también fue una maravilla. Como deja retratadas a un grupo de jóvenes modernas, con libros, con posturas poco comunes en esa época, con inquietudes, incluso algo cansadas y hastiadas, seguramente de la sociedad que les ha tocado vivir que les oprime y les enclaustra.

A la salida del museo, unos metros más adelante, se encuentra la legendaria Cuesta de Moyano
Allí me dejé entretener por multitud de libros de segunda mano que esperan un nuevo hogar para cobijarse del polvo del tiempo, y curiosamente encontré el libro de Rosa Chacel "Barrio Maravillas" y me lo llevé para casa. Buscar libros de las demás autoras es tarea bastante difícil, por lo que tras dar unas vueltas y preguntar al día siguiente en una librería de segunda mano de la Calle Ruiz, "Tarde de Libros" donde había alguno de María Teresa León, pero no los que yo quería. Sin embargo la conversación con el librero fue muy interesante, ya que conoció a esta interesantísima mujer y me habló de ella y de muchas cosas de su época que añadiré a mis charlas sobre estas grandes mujeres a las que poco a poco vamos a ir dando más voz hasta que ocupen el lugar que les corresponde.



jueves, 9 de marzo de 2017

Las Sinsombrero: Las mujeres de la generación del 27, ¡Y vaya qué mujeres!


El pasado jueves, celebrando la entrada al mes de marzo (mes de las mujeres y la poesía),  estuve hablando sobre Las Sinsombrero en la Biblioteca de Burlada (Navarra). Sobre todas esas mujeres que pertenecieron a una época que después las olvidó, que vivieron las mismas peripecias que sus compañeros pero que la historia decidió no hablar de ellas, como ha ocurrido desgraciadamente muchas veces a lo largo de los siglos. 

Por ello, durante una hora tuvieron un pequeño homenaje en estas tierras del norte en el que se habló de sus vivencias, de ese fuego que llevaban dentro, de su tenacidad, de su locura. Se proclamaron en voz alta algunos de sus nombres: Ernestina de Champourcin, Concha Mendez, Maruja Mallo, Margarita Manso, Angeles Santos, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Maria Teresa León, Carmen Conde... solo algunos porque es imposible decir todos. Por ello los recogemos en ese sobrenombre, Las sinsombrero, que brilla por si solo y demuestra como se enfrentaron a una sociedad patriarcal, machista, misógina, es unos años en los que salir sin sobrero por la calle representaba una ofensa.

"¿Por qué no podemos ser nosotras, sencillamente, sin más? No tener nombre, ni tierra, no ser de nada, ni de nadie, ser nuestras, como son blancos los poemas o azules los lirios" Ernestina de Champourcin

Muchas de ellas tuvieron que exiliarse, viviendo desde lejos con la pena de un país fallido que les había dejado sin libertad. 

"Una patria, Señor, una patria pequeña, como un patio o como una grieta en un muro muy sólido. Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma en un solo tirón" 
María Teresa León

O enfrentándose a una sociedad que les marcaba indudablemente:

Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme…
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final… el lavarse tan tranquilos las manos.
Concha Mendez 
Pero durante los años 20, vivieron su momento de gloria y nosotras las recordaremos así. Modernas, atrevidas, incluso aburridas por el tedio de la reclusión, desafiando al mundo que les había tocado vivir. Así las retrató la pintora Ángeles Santos en su cuadro, "La Tertulia" .
O como Dalí las pintó en su lienzo "Sueños noctámbulos", donde se refleja las peripecias nocturnas en las que las mujeres también participaban, sus salidas a las tertulias, a las fiestas, a las verbenas. Fue una generación que compartió vivencias, en la que se nutrieron unos de otros, porque como dijo Dámaso Alonso "Cierro los ojos y los recuerdo a todos juntos en bloque, formando un conjunto, un sistema que el amor presidía, que religaban las mismas afinidades estéticas comunes, también las antipatías, en general compartidas, aunque estas fueran, sobre poco más o menos las mismas que había tenido la generación anterior. Se odiaba todo lo que en arte representaba rutina, incomprensión y cerrilidad"

Pero sobre todo las recordaremos por esa luz que irradiaron, porque como una de ellas maravillosamente dejó plasmado:

"Vamos a darlo todo,
a fin de que otros vean,
Es demasiada luz,
para guardarla para siempre"

Ernestina de Champourcin










martes, 14 de febrero de 2017

84 Charing Cross Road, ¡Qué suerte haberte encontrado!



Las casualidades existen, y esta ha sido una de las maravillosas.
Hace unas semanas escuché una charla de Isabel Coixet donde recomendaba varios libros y entre ellos este, que anoté con mil asteriscos. A los pocos días leí en el periódico que iban a poner en la filmoteca la adaptación que hicieron en 1987, con Anthony Hopkins y Anne Bancroft (a ella la adoro desde que con dieciséis años me quedé prendada al ver "Grandes Esperanzas"), así que sin dudarlo reservé mi entrada.

La proyectaron ayer por la tarde. Así que tomé prestado el libro de la Biblioteca y mientras la lluvia mojaba las calles de la ciudad, mi trayecto en autobús hasta la proyección estuvo impregnado del encantador humor de la autora, que desde el primer momento te hace levantar las cejas y asomar una media sonrisa mientras pasas las páginas. Me bajé en la última parada y esperé ansiosa a que empezara la película. Y como no podía ser de otra forma, me encantó.
Por la noche dejé la luz encendida hasta que terminé el libro, y cuando volví la última página, lo agarré y disfruté de ese emocionante momento que todo lector experimenta cuando termina una historia que sabe que se le va a quedar grabada para siempre.

He leído que muchos se quejan de que las cartas tratan en exceso los detalles estéticos de los libros que poco interesan al lector, pero mi réplica a todos esos comentarios es sencilla: Es la vida, y ver retratado ese amor tan meticuloso por estos objetos a mí me produce todo lo contrario: Una admiración infinita.

Helene Hanff

La historia es real, las cartas son reales, y los personajes también. La autora recoge en este libro la correspondencia que mantuvo con un empleado de una librería londinense al que encargaba ejemplares particulares que no podía encontrar en su país natal. 

Frank Doel, su mujer Nora y sus hijas
Helene Hanff nació en 1916 y vivió en Nueva York escribiendo obras de teatro que a pocos interesaban hasta que tras varios años se convirtió en guionista de la televisión americana. Nunca fue una escritora con un éxito reconocido, y murió sin dinero en una residencia de ancianos. Pero por el camino escribió este maravilloso libro que le aportó grandes alegrías "Lo que me ha sucedido en estos últimos diez años es increíble, !Admiradores del mundo entero me consideran una amiga! En Londres, por las cartas que escribí, ¡han colocado, en el emplazamiento de la librería, una placa de cobre con mi nombre! Sigo pensando que soy una escritora sin cultura ni demasiado talento, pero a pesar de todo ¡me han dedicado una placa de un muro de Londres! ¿Quién se atrevería a imaginar una historia así?"

Debido a su admiración por los libros, sus ediciones y encuadernaciones, comenzó una correspondencia con la librería Marks & CO que duró casi veinte años, y que casi por casualidad se publicó años después. Ha sido una suerte encontrarlo, aunque me cuesta creer que no lo haya descubierto antes. Sobre todo porque hay algo de la protagonista que me engancha y me enreda. Quizá es que me recuerde a algo de mi misma.

 
             

En formato de cartas, nos desvela una pasión que también es la mía.  Y como día de las casualidades, al llegar a casa tenía una carta esperándome, de un amigo que también adora este género. Alegría por partida doble.

Pero las casualidades no terminan aquí. Como tres es el número mágico, la tercera fue cuando el organizador contó a la sala que justo ayer, 13 de febrero, se cumplían 30 años del estreno de la película 84 Charing Cross Road en Nueva York.  Y los espectadores que allí estábamos celebramos el aniversario viéndola de nuevo. ¡Todo un placer!

Así que puedo decir que tengo un libro más en mi lista de los buenos. Y que las casualidades existen y se encuentran a la vuelta de la esquina!

lunes, 6 de febrero de 2017

La Biblioteca de ... Isabel Coixet - (Conferencias de la Biblioteca Nacional de España)

He descubierto hace poco esta gran iniciativa de la Biblioteca Nacional de España. 
Nos gustan las recomendaciones, las solemos solicitar y luego nos sumergimos en ellas con entusiasmo. Así que no he dudado en empezar a escuchar estos vídeos mientras hago cosas manuales, y suelto rápido lo que tengo en la mano para agarrar el boli e ir apuntando títulos y autores.
Eso es lo que me ha pasado con el primero que he visto, como no, el de mi adorada Isabel Coixet, 

Siempre me ha gustado esta mujer porque habla con mucha fuerza y aplomo. No solo porque en sus obras reúna parte de lo que mi interior quiere expresar, si no porque además se centra en temas humanos, de estos que te rasgan, pero tienen que hacerlo porque la realidad es así a veces.
Y me encanta también porque es una mujer comprometida, se mete de lleno en sus proyectos y sigue una línea auténtica. A veces un poco melancólica, sí, pero llena.

Así que he rescatado algunas de sus frases, aquellas que al pronunciarlas han hecho que mi cerebro se iluminara. 

"Los libro están asociados a momentos de nuestra vida". ¡Qué verdad! Cómo hay libros que leíste en la adolescencia que ahora te resultan lejanos, o que volviste a coger y no te llegaron igual. Cómo hay libros que son para ciertos momentos, en los que llegan de manera diferente.
El gran ejemplo para mi es el de las autoras del SXIX, los devoraba con diecisiete años. Ahora me cuesta leer alguno de ese estilo. O otros clásicos que dejé relegados para otro momento, ahora me cuesta cogerlos, como si ya hubiera pasado el momento...

"Hay gente por la que sientes veneración aunque no puedas decir que te gustan sus obras"
Algo parecido me pasa a mí con autores que me enamoran con un libro pero con el siguiente me desilusionan. Es por eso que a veces el miedo me invade cuando sacan un libro nuevo. 
Marsé es el único al que me he mantenido fiel. Todo lo que ha escrito y he leído me ha dejado el mismo sabor de boca, ese que te queda cuando algo es espectacular, cuando cada frase va hilada a la siguiente y no puede más que elevar un poco más, si cabe, la historia.


Y me ha encantado que diga que va a hablar de una novelista que no tiene libros buenos pero que le gusta. Porque la vida a veces es un poco así. Hay incongruencias. Las tenemos todos. Hay contrastes que nos sumergen en la más absoluta negritud, pero luego resurgimos con nuevos mitos, nuevas ideas, nuevos héroes con los que luchar. No siempre hay blancos y negros, y en la literatura, como en la vida, es difícil encontrar esa fidelidad. El ser humano es volátil, y solo aceptando eso abarcaremos más.


"La cosa es leer, aunque yo prefiero los libros" En los tiempos que corren encontrar a otra defensora al 100%, sin tapujos, sin remordimientos, como yo, de los libros en papel es cuanto menos halagador. A veces me siento un poco sola enfrentándome al gigante de las tecnologías, y me infunde fe escuchar frases así.
Porque es cierto que  "lo importante es leer", pero yo todavía no quiero tirar la toalla. Es pronto.

"Sin los libros me hubiera muerto de asco" "Me da mucha pena la gente que no le gusta leer" Solo puedo unirme. Añadir algo más sería quitarle luz a las frases.

Y ya cuando habla de "Jonh Beger"... Me emociona que ellos dos hayan coincidido y que los conozca juntos. Eso da mucho caché al hueco donde los guardo, entre libros, cartas, imágenes y voces en off.

Y sobre todo me quedo con algunas de sus recomendaciones, esas que me llamaron más la atención y algún día leeré. Por de pronto, en breve iré a ver la película de "88 Charing Cross Road" que justo en dos semanas está en la filmoteca. Fue escuchar el vídeo y al poco ver en el periódico la proyección. Esas coincidencias que tienen poco de eso, de casuales, y te impulsan a unir puntos. Por algo será.





"88 Charing Cross Road" de Helene Hanff

"Retorno del soldado", Rebecca West.
"Sangre de dragones" Christoph Hein
"Leyendo Lolita en Teheran" Azar Nafisi

miércoles, 18 de enero de 2017

"Intérprete de emociones" de Jhumpa Lahiri- Hablando de libros



"Intérprete de emociones" es un libro que llevaba tiempo esperando ser leído, y por fin, este 2017 lo ha puesto en mis manos. Y siguiendo mi reto literario pertenece al:

R2. Leer los libros que decoran la balda superior de mi estantería


R eferencias (Noticia o información sobre alguien o algo)


Jhumpa Lahiri fue una autora que me sorprendió hace unos años cuando leí "Tierra Desacostumbrada" y sus textos me transportaron no solo a un país lejano lleno de ese romanticismo de lo que no conocemos, si no una realidad profunda que marca la vida de una sociedad que se desperdiga por el mundo. La diáspora conlleva siempre una difícil y tumultuosa adaptación y la autora muestra los sentimientos de una manera más que sublime.
Fue por ello que cuando vi este nuevo título, que realmente es el primero que escribió, en una librería de segunda mano, no pude resistirme a comprarlo.

Esta mujer, descendiente de una familia bengalí, pero criada desde los dos años en EEUU,se graduó en literatura inglesa y ha sido profesora de escritura creativa en la Universidad de Boston. Ha ganado diversos premios y hasta ha recibido uno del propio Obama, pero lo que más me gusta es que yo no la descubrí con todo este CV, si no que lo hice simplemente por un pequeño libro que no recuerdo cómo llego a mis manos. 



mociones (alteración del ánimo intensa y pasajeraagradable o penosaque va acompañada de cierta conmoción somática)


Su lectura me ha sumergido de nuevo en esas historias humanas que se esconden tras las ventanas iluminadas en las noches de invierno. Historias de emigrantes bengalís, mayoritariamente, que llevan su cultura a cuestas en un mundo que les es ajeno.


Tiene una habilidad especial para meter la comida y los platos tradicionales dentro de las escenas, lo que te lleva a una curiosidad desbordante por presentarte en casa de alguno de los personajes e invitarte a comer. Los sabores, los olores, los pequeños detalles los conduce tan sutilmente que la trama queda ligada a esas costumbres que necesitas tener presentes para entender sus realidades.

Pero tengo que reconocer que fueron los primeros relatos los que más me cautivaron. "Una medida temporal" y  "Cuando el señor Pirzada venía a cenar". Después bajó la intensidad y no la recuperé hasta "La casa de la señora Sen" y "El tratamiento de Bibi Haldar". Y el último "El tercer y último continente" me emocionó dejándome con un sabor de boca difícil de superar.




ránsito (parar o descansar en albergues o alojamientos situados entre los puntos extremos de un viaje)

Los libros tienen que circular, arrugarse, escribirse, cobrar vida. Y es por eso que este no lo voy a guardar en mi estantería, si no que lo voy a regalar en el próximo intercambio de libros que organice. Adoro regalar libros y que los que tengo pasen por miles de manos. Creo que para eso están escritos. Y por ello el transito de este ejemplar seguirá circulando por el mundo, para que otros tengan la oportunidad de leerlo. 

bsequias (canto funebre o de alabanza a un difunto)

Subrayaría la manera que tiene de meternos en las historias, de crear esa atmósfera que te atrapa y envuelve. Eso lo hace de una manera muy especial.

lunes, 9 de enero de 2017

On reading, de Steve McCurry: El placer de la lectura por todo el mundo


            
                 Steve McCurry, al que conocemos por la famosa foto de la chica afgana, esa que no se nos va de la cabeza a nadie que la hayamos visto, por esa mirada penetrante, esos colores, ese reflejo directo de lo que está viviendo, es el autor de una colección de fotografías, On reading,  que nos muestra el amor por la lectura en todo el mundo.


Viajero, transmisor de realidades e inquieto, nos deja un testimonio de cómo hasta en los lugares y momentos más insospechados, los libros son los protagonistas de muchos de los momentos de placer, esos en los que el tiempo nos auto regala poder sumergirnos en miles de historias que nos sacan, o nos llevan, o nos transportan a otro mundo. ¿Para qué? Cada uno tiene su respuesta.

La mayoría tomadas en la parte oriental de nuestro planeta, forman una colección de imágenes recogidas a lo largo de cuarenta años de viajes. 

¡Por muchas más como estas!